sábado, 14 de diciembre de 2013

Asesino de Asesinos.




Asesino de Asesinos 



Capítulo 1: Pérdida y Aventura.


Yacía sentado en el piso de su habitación un joven alto, delgado, y de unos 17 años de edad. Su habitación era la típica, de un adolescente adinerado, pero no millonario y quedaba en el segundo piso de la casa. En la casa vivían solo su madre y él; su padre había dejado a su madre por otra mujer cuando él tenía solo 7 años.


Era de medianoche y estaba todo en un silencio sepulcral, en una oscuridad extática. Esa noche se oía el sonido de la lluvia que daba un lienzo invernal, que impactaba las edificaciones, y el rugir de rayos que ensordecían el lugar. Él estaba extremadamente horrorizado y exacerbado por la bizarra escena que estaba viviendo en ese momento, aquel joven había sido arrinconado en su habitación por un asesino en serie apodado “The Dismembrator”.


El asesino era conocido por todo Texas y mucho más por los jóvenes que creían en las leyendas urbanas, si bien éste realmente no la era. Todos pensaban que era solo una leyenda su existencia,  y se decía que la forma de asesinar a sus víctimas era el desmembramiento, que es la mutilación de los brazos y piernas del cuerpo, dejando que sus mártires se desangren hasta la muerte. Decían que adoraba los gritos y chillidos de dolor por parte de los aciagos y que también se bañaba en la sangre de éstos.


El asesino era alto y un poco robusto, y siempre vestía habitualmente una capucha negra que le tapaba casi todo su cuerpo, exceptuando solo ojos y pies; usaba un sombrero de copa que tenía una cinta de color rojo en el centro, además que se notaba el paso del tiempo en él; en ambas manos empuñaba dos cuchillos carniceros con sangre adherida a ellos, por la sangre de sus más de 50 víctimas por toda la ciudad, los cuales eran de unos 30 centímetros de largo cada uno y los maniobraba a mano desnuda; sus pies eran cubiertos por unas fuertes y resistentes botas militares, sus pantalones no se lograban ver, ya que la capucha cubría todo, pero sin lugar a dudas lo más tenebroso era… su mirada, una mirada llena de locura y repudio hacia las personas.


Javier estaba paralizado y sumido en una desesperación impía, sus ojos lo único que podían ver era a su madre; él estaba solo a unos metros de distancia de ella, que estaba siendo desmembrada en su propia habitación por el asesino en serie, el cual ni se inmutaba de lo que pudiese estar haciendo o pensando Javier; solo estaba disfrutando del momento… extasiado por la sangre  que escurría por todos lados manchando el piso que la madre de Javier había limpiado hace unas pocas horas atrás. Su madre ya había muerto y su próxima víctima era...él.
— ¡Tú!… vas a ser el siguiente en morir, ¡Ha, ha, ha, ha, ha, ha! —la voz del asesino era oscura y desgarradora, mientras que Javier comenzó a llorar la pérdida de su madre sentado en el piso, agarrándose el rostro con sus manos para contener sus lágrimas. Su teléfono celular estaba apagado sin batería y por tal razón no podía llamar a la policía.


El asesino se acercaba lentamente, riendo como un verdadero lunático, sádico y sin misericordia. Sin embargo, Javier lo único que hizo fue arrastrarse de espaldas hasta llegar a la pared que estaba llena de posters de sus bandas favoritas, para así poder escapar aunque sea unos segundos de las garras de Dismembrator. Miraba hacia todos lados buscando una escapatoria, pero lo único que estaba en su mente era el pánico que lo carcomía lentamente, y The Dismembrator se acercaba con paso de tortuga para poder asesinarlo sin ninguna contrición.


Todo había sucedido muy rápido y Javier no pudo impedir la muerte de su único ser amado.

— ¡P-p-por favor, a-a-aléjate!, ¡n-n-no te acerques! —Javier gritaba tartamudeando.

Estaba muy asustado, él sabía que estaba a punto de morir, pero no quería aceptar esa triste realidad.

— ¡Ha, ha, ha, ha, ha, ha, ha, ha, ha, ha! ¡Tú…vas… a ser el siguiente! ­—era lo único que decía el asesino, y lo repetía una y otra vez.

El asesino ya estaba en frente de Javier, y Javier estaba llorando inconsolablemente, el asesino lo miró y soltó una risotada fortísima. Javier lo miró a los ojos demostrando animadversión y repugnancia al asesino, mientras que tenía sus propios ojos vidriosos, —lo había hecho como si lo estuviera retando— al asesino no le gusto para nada su atrevimiento, soltó uno de los cuchillos, el cual se estremeció en el piso, y agarró a Javier por el cuello. Lo seguía estrangulando hasta que se escuchó un estruendo y era la ventana que comenzaba a quebrarse  en pedacitos, por el pie de una chica. Javier la miró con una cara de aflicción, deseando poder ser salvado por ella.


La chica estaba toda mojada por la lluvia, tenía la cara descubierta plenariamente, su cabello era rubio cobrizo que al moverse desprendía un fulgor incandescente, sus ojos no se distinguían mucho por la oscuridad de la medianoche, pero lo que si se veía era el hermoso brillo azul que desprendían, era lo único que denotaba su rostro; vestía un traje completamente negro ceñido al cuerpo, de cuero y en sus manos llevaba lo que parecían dos dagas orientales.


— ¡Suelta al chico!, ¡Si no quieres morir por mis manos en este preciso momento! —la misteriosa chica amenazó con mucha potestad al asesino, pero éste ni se inmuto.

—…...............

Comenzó a apretar cada vez más fuerte el débil cuello de Javier.
— ¡Te dije que lo soltaras cerdo asqueroso! —la chica se impacientaba más al pasar el tiempo.

—……………

La chica se hartó y se acercó corriendo rápidamente hacia el asesino y el asesino al ver que venía a una velocidad aceptable, soltó a Javier velozmente  y lo estrelló contra el muro dejándolo inconsciente, para así tener la mano vacía y darle camorra a la chica. La chica asustada al ver a Javier desmayado en el piso, se enardeció más y trató de darle una estocada al asesino con una de las dagas que empuñaba, intentó  hacerlo directo en su corazón, pero éste vio venir el ataque, lo esquivó, agachándose a pesar de su tamaño y le dio un puñetazo en pleno rostro, mandándola a volar.

— ¡Ha, ha, ha, ha, ha, ha, ha! Crees que con ese tipo de habilidades  me vas a hacer algún rasguño. No seas idiota. Mocosa estúpida —dijo el asesino retando nuevamente a la chica para seguir la pelea.

Apenas al escuchar las palabras de The Dismembrator, salió disparada a darle batalla otra vez, pero esta vez iba a la segura.

The Dismembrator mantenía su mirada fija en la chica, la cual venía directamente hacia el asesino, teniendo solo en mente el liquidarlo. Ya estaban casi en frente, el duelo era imposible de cancelar  y Dismembrator intento con su mano derecha una estoca con su cuchillo, tratando de llegar a la chica,  pero lamentablemente fue en vano, ya que la chica tenía todo planeado en su mente y había pre visualizado todo el momento con antelación, como si hubiese predicho el futuro; y así logro esquivar perfectamente con un gran salto, para aterrizar y terminarlo con dos estocadas en plena espalda de Dismembrator dejándolo perplejo y sin habla…..

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